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	<title>Entrevista &#8211; Altum Faithful Investing</title>
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	<description>We accompany Christian investors in investing with coherence</description>
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	<title>Entrevista &#8211; Altum Faithful Investing</title>
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		<title>Borja Barragán: “Riesgo es coger el petate e irte sin un euro a las misiones”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Altum Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Jul 2023 13:55:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
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					<description><![CDATA[*Entrevista de María José Atienza. Publicado en Omnes el 06/07/2023 Fundador de Altum Faithful Investing, Borja Barragan, junto a un equipo de profesionales tanto jóvenes como veteranos, ayuda y asesora a instituciones religiosas en el campo de la inversión y gestión de activos financieros con un criterio asentado en la Doctrina Social de la Iglesia. [&#8230;]]]></description>
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<p>*Entrevista de María José Atienza. Publicado en <a href="https://omnesmag.com/foco/entrevista-barragan-altum/" target="_blank" rel="noopener">Omnes</a> el 06/07/2023 </p>



<p>Fundador de <strong>Altum Faithful Investing</strong>, Borja Barragan, junto a un equipo de profesionales tanto jóvenes como veteranos, ayuda y asesora a instituciones religiosas en el campo de la inversión y gestión de activos financieros con un criterio asentado en la <strong>Doctrina Social de la Iglesia.</strong></p>



<p>¿Cómo puede una institución religiosa o una diócesis gestionar profesionalmente una cartera de inversiones? ¿Se puede conocer si las compañías o fondos en los que se invierten están plenamente alineados con el <strong>Magisterio de la Iglesia</strong>? Para responder y ayudar en estas cuestiones nació&nbsp;<a href="https://altumfi.com/">Altum Faithful Investing,</a>&nbsp;una empresa de asesoramiento financiero que combina el crecimiento sólido y estable del patrimonio y la aplicación de principios católicos fundada por Borja Barragán.&nbsp;</p>



<p>La idea nació a raíz de la toma de conciencia de la propia vocación personal y matrimonial de Borja que, como apunta en esta entrevista con Omnes, se sorprendió al conocer las abusivas comisiones que se le cobraban a los religiosos por estos servicios y la falta de alineación de algunas inversiones con la Doctrina Social de la Iglesia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo nace una empresa como Altum Faithful Investing? &#8211; Borja Barragán</h2>



<p>–Hace 7 u 8 años, yo estaba estudiando el Máster en Pastoral Familiar del Instituto Juan Pablo II. Para mí, en el aspecto personal, fue un absoluto redescubrimiento de la vocación al matrimonio: Dios vuelve a estar en el centro de tu vida vocacional matrimonial… Y, por tanto, el resto de las cosas también se van ordenando.</p>



<p>Entre los alumnos del Máster también había religiosos y religiosas. Ellos sabían que yo me dedicaba a temas financieros, porque siempre he trabajado en banca de inversión, mercados financieros, carteras de inversión, etc., y me consultaban sobre estos temas. En ese aspecto, hubo dos cosas que me llamaron mucho la atención. La primera fue el tema de las comisiones, las altísimas comisiones que se les cobraban a los religiosos. Por otro lado, también, la falta de coherencia entre algunas de las carteras de los religiosos y la fe profesada. Que no era por mala intención, sino porque se fiaban de quienes les habían “asesorado”.</p>



<p>Creo que uno de los primeros aspectos que tenemos que tener ante la lógica del don, es gestionarlo de manera correcta. Muchas instituciones religiosas tienen una gran parte de su patrimonio derivado de donaciones que ha ido haciendo la gente y, ante el don recibido, tienes la tarea de gestionarlo bien.</p>



<p>Constaté un vacío. No había nadie que tuviera la vocación y la voluntad de intentar gestionar ese patrimonio de una manera coherente con la fe para ayudar de manera profesional a las instituciones religiosas. Porque tenemos muy claro que ser “católicos” no nos exime, al revés, de ser muy profesionales.</p>



<p>A partir de ahí hubo un proceso de discernimiento potente. Hablé con mi mujer, con varios sacerdotes y también delante del Sagrario pensando cómo poner mis talentos, aquello que se me da bien -la gestión financiera-, al servicio de instituciones que me han estado acompañando durante toda mi vida.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">Hasta hace relativamente poco tiempo, era poco frecuente escuchar unidos los términos “inversiones – Iglesia”. ¿Cree que hay profesionalidad en este campo o queda mucho por recorrer aún?</h2>



<p>–Yo creo que la gestión en las diócesis, en las instituciones religiosas, etc., se hace de la mejor manera que se puede. Que haya ecónomos formados al frente de estas instituciones ya es un logro. Es cierto que existen diferencias culturales muy grandes entre el mundo anglosajón o centroeuropeo al que ha habido mucho tiempo en España.</p>



<p>El planteamiento es completamente diferente en la cultura anglosajona. Para ellos, del “don recibido”, por ejemplo, del patrimonio se deriva la obligación de gestionarlo y administrarlo de la mejor manera posible, con gente profesional.&nbsp;</p>



<p>En la parte ética, el empujón ha venido en los últimos años. En 2018, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica publicó “Economía al servicio del Carisma y la Misión” y, tambien en 2018, la Congregación para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral publicaba “<a href="https://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_20180106_oeconomicae-et-pecuniariae_sp.html" target="_blank" rel="noopener">Oeconomicae et Pecuniariae Quaestiones</a>. Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero”. Aquellos fueron los primeros grandes pasos que luego se desarrollan en el reciente documento “<a href="https://omnesmag.com/foco/mensuram-bonam/" target="_blank" rel="noopener">Mensuram Bonam</a>”.&nbsp;</p>



<p>Claramente la Iglesia se está dando cuenta que hay un patrimonio que gestionar bien y no es para que los religiosos se compren Ferraris. Sino porque, para hacer el bien necesitas bienes. Hay que ver cómo hacer fructificar esos bienes de la mejor manera posible.&nbsp;</p>



<p>La diferencia principal con el mundo anglosajón es que ellos llevan trabajando 300 años con el concepto de&nbsp;<em>endowment</em>, (en español “fondo dotacional”).&nbsp;</p>



<p>Antes de montar&nbsp;<em>Altum</em>&nbsp;fui a formarme a Harvard. Allí conocí a fondo este concepto de&nbsp;<em>endowment</em>. En el caso de la universidad, por ejemplo, se gestiona el patrimonio pensando en las necesidades de los estudiantes de dentro de 50 años, para que tengan las mismas oportunidades que los de hoy. Algo similar ocurre con el mundo congregacional y diocesano: ese patrimonio está para atender las necesidades de las vocaciones de dentro de 50 años. Para atender a este horizonte temporal tan largo, la tolerancia al riesgo tiene que ser mayor.&nbsp;</p>



<p>Si miramos qué activos son los que mejor se han comportado, cuáles han dado mejor rendimiento, en el largo plazo no hay duda que los activos que mejor han soportado la inflación son los de renta variable, no los de renta fija. Ahí es donde entra la ciencia financiera para ayudar a las entidades religiosas a que tengan una gestión equilibrada de su patrimonio. No se afirma que todo vaya a renta variable y que se asuma todo el riesgo, sino que sean capaces de asumir un riesgo adecuado a su propia tolerancia al riesgo. Acorde a su capacidad y, sobre todo, bueno para su horizonte temporal.&nbsp;</p>



<p>Si somos cortos de miras y nos centramos sólo en asumir carteras sin riesgo, el objetivo de garantizar las mismas oportunidades en 50 años te garantizo que no se va a cumplir. Simplemente, la inflación se va a comer ese patrimonio.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Y va calando esta idea de evitar el cortoplacismo y asumir riesgo? </h2>



<p>–Poco a poco. Nuestros propios clientes nos lo dicen. Muchos vienen del “mundo del deposito” que se hacía antes de 2008. En 2008, con la gran crisis, desaparecen los tipos de interés, nadie da nada por el dinero. Ahora si pueden dar un poco más por estos depósitos, y la petición que nos hacen es ver cómo asumir un poco mas de riesgo para poder mirar más allá de 5 años.&nbsp;</p>



<p>Otra cosa que vemos es que, cada vez más, las personas que están al frente de la administración de este tipo de instituciones buscan estar preparados. Piden formación para ser capaces de tener una conversación en igualdad con los bancos con los que se sientan.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿No cree que, aún así, palabras como “riesgo” o “lucro” en la Iglesia dan cierto reparo?</h2>



<p>–La palabra&nbsp;<em>riesgo</em>&nbsp;en la Iglesia puede dar cierto miedo pero son los misioneros, los religiosos, los que han cogido un petate y, sin un euro en el bolsillo, se han cruzado el mundo para ir a misiones en países hostiles. Eso para mi sí que es riesgo.</p>



<p>En todo caso, debería preocuparnos más, no tanto si las instituciones de la Iglesia consiguen algo de lucro con las inversiones, porque sabemos que ese lucro es para invertirlos en conservación de templos, en ayudas a la caridad, etc., sino el cómo se obtiene ese lucro y en qué se está utilizando.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ustedes han lanzado hace poco un sistema de certificación de fondos bajo criterios basados en la Doctrina Social de la Iglesia. ¿Cómo llevan a cabo esta certificación?<strong> </strong></h2>



<p>–No se puede analizar una compañía por la vida privada de su CEO o por el comportamiento de sus empleados. Para hacerlo de una manera objetiva -estamos hablando de inversiones-, tenemos que mirar dos aspectos.</p>



<p>Lo primero es conocer si la actividad que desarrolla la compañía entra en conflicto con el Magisterio de la Iglesia o no. Se busca que las empresas sean lo que son. No que se abanderen con la cruz y que recen el Ángelus, sino que den una serie de bienes, de servicios, de productos con calidad, a costes asequibles, que traten bien y paguen a sus empleados, etc. Eso es lo que se le pide a una empresa. A esto nos referimos cuando hablamos de que la actividad que desarrolla no entre en conflicto con el Magisterio. La segunda parte se refiere a las prácticas que desarrolla la compañía como compañía y si, igualmente, entran en conflicto o no con la Doctrina Social de la Iglesia. Por ejemplo, podemos invertir en una compañía que haga mesas; algo que, de primeras, no entra en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia. Pero, ¿qué ocurre si esta compañía, dentro de su política filantrópica, tiene el hacer grandes donaciones a Planned Parenthood? ¿Tiene sentido que yo, como católico, esté financiando a una empresa que dona a proyectos claramente contrarios a la moral y al Magisterio de la Iglesia?&nbsp;</p>



<p>El primer paso es analizar las compañías, a través de toda una metodología que tenemos y de las guías de inversión de Altum, para que ni las prácticas, ni las actividades entren en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia. Trabajamos, principalmente a través del diálogo directo con las compañías, lo que en ingles se llama&nbsp;<em>engagement</em>. En 2022 hicimos mas de 600&nbsp;<em>engagements</em>&nbsp;con compañías para “andar en verdad”. Ante una información controvertida de una empresa queremos saber su opinión. No porque seamos los más justos sino porque, también en la metodología, nos guiamos por el ver – juzgar – actuar que sostiene la Doctrina Social de la Iglesia. Para juzgar y actuar, en nuestro caso, primero tenemos que ver.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué puntos son importantes a la hora de que una institución se deje asesorar en la inversión?</h2>



<p>–Creo que hay tres puntos clave.</p>



<p>El primero es la confianza – independencia. Tienen que tener confianza plena en la persona que les vaya a asesorar. Esa confianza ha de venir de la independencia. La pregunta es “¿A quién se debe la persona que me está asesorando?” En muchos casos, los asesores financieros son pagados por los bancos, o en el caso de entidades no independientes cobran de los bancos y de los fondos de inversión que colocan al cliente y se produce un conflicto de interés claro: ¿Qué se le ofrece al cliente, lo que mejor le viene o lo que más comisiones genera para el banco o banquero?.&nbsp;</p>



<p>Además, de esto, hay que sumar a este primer punto la profesionalidad. Cualquier asesor financiero tiene que ser un asesor regulado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores en el caso de España.</p>



<p>Segundo, no todo vale. Cuando llega el banquero y presenta productos de inversión se les vende mucho a los religiosos la&nbsp;<em>inversión</em>&nbsp;<em>socialmente responsable</em>, pero la aproximación actual que existe a la&nbsp;<em>inversión socialmente responsable</em>&nbsp;puede entrar en conflicto con el Magisterio. Por ejemplo, puedes tener una empresa que tenga una calificación muy buena desde el punto de vista ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) porque no tenga emisiones tóxicas, la junta de accionistas es paritaria: 50% de hombres y 50% de mujeres y todos los stakeholders estén encantados. Pero si esa empresa investiga con células madre embrionarias, ¿deberíamos invertir ahí? No. No todo vale, y esta es una de las razones por las que las gestoras de fondos de inversión nos han pedido esta calificación&nbsp;</p>



<p>En tercer lugar, el patrimonio inmobiliario. En muchos casos hay que desprenderse de adherencias del pasado para poder mirar por el futuro. Hay que cerrar casas o comunidades para asegurar la supervivencia del instituto en los próximos 100 años. Esa gestión, en la que nos encontramos con activos complicados desde el punto de vista urbanístico, pero también muy jugosos para los fondos de inversión, necesitan de un acompañamiento profesional, a no ser que sean expertos en temas inmobiliarios.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">Quizás menos conocida pero igualmente llamativa es su participación en un proyectos como Libres. ¿Un nuevo mecenazgo?</h2>



<p>–Dentro de las grandes multinacionales existe la posibilidad de hacer&nbsp;<em>Charity</em>, actos de donación. Cuando trabajaba en banca, siempre me encontraba que, cuando quería donar a instituciones religiosas la respuesta era: “No”. ¿Por qué? Por ser religiosas. Pensé que, cuando tuviera mi empresa, quería ayudar a la vida religiosa que tanto me ayuda a mí, además.</p>



<p>En&nbsp;<em>Altum</em>&nbsp;tenemos el programa&nbsp;<em><a href="https://altum-fi.com/altum100x1/" target="_blank" rel="noopener">Altum100x1</a></em>: Como empresa, los dividendos que se pagarían a los accionistas (yo soy el único), se donan a proyectos de evangelización que tiene que tener, al menos, una de estas tres características: promoción de la oración, promoción de la misión y la formación de vocaciones.</p>



<p>Llevamos ya varios años apoyando proyectos y en el caso de&nbsp;<em><a href="https://www.omnesmag.com/actualidad/entrevista-santos-barrio-libres/" data-type="link" data-id="https://www.omnesmag.com/actualidad/entrevista-santos-barrio-libres/" target="_blank" rel="noopener">Libres</a></em>&nbsp;fue absolutamente natural. De poner una semilla, ha salido una producción como&nbsp;<em>Libres</em>&nbsp;que da a conocer la vida de esas personas que, calladamente, nos apoyan y es una manera de promocionar todo esto.</p>



<p></p>
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		<item>
		<title>Doctrina Social de la Iglesia y Agenda 2030: ¿dos caras de la misma moneda? &#8211; Barragán contesta</title>
		<link>https://altumfi.com/es/dsi-y-agenda-2030-borja-barragan-religion-libertad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Altum Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Jul 2023 13:50:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
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					<description><![CDATA[*Entrevista de Religión en Libertad publicada el 04/07/2023 En una serie de&#160;cuatro artículos publicados recientemente,&#160;Altum Faithful Investing&#160;examina a fondo la Agenda 2030 y la compara con la Doctrina Social de la Iglesia&#160;con una intención muy clara: ayudar al inversor católico a discernir qué aspectos entran en conflicto con el Magisterio y por qué. ReL entrevista [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>*Entrevista de Religión en Libertad publicada el 04/07/2023</p>



<p>En una serie de&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/news/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuatro artículos publicados recientemente</a>,&nbsp;<a href="https://altumfi.com/" data-type="link" data-id="https://altumfi.com/">Altum Faithful Investing<strong>&nbsp;</strong></a><strong>examina a fondo la Agenda 2030 y la compara con la Doctrina Social de la Iglesia</strong>&nbsp;con una intención muy clara: ayudar al inversor católico a discernir qué aspectos entran en conflicto con el Magisterio y por qué.</p>



<p>ReL entrevista a&nbsp;<a href="https://www.religionenlibertad.com/espana/155579143/Invertir-segun-criterios-bioeticos-Hoy-es-mas-facil-gracias-a-Altum-y-la-Fundacion-Jerome-Lejeune.html" target="_blank" rel="noopener">Borja Barragán</a>, fundador de&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Altum</a>,&nbsp;<strong>para profundizar un poco más</strong>&nbsp;en el análisis que han realizado. Puedes&nbsp;<a href="https://www.religionenlibertad.com/busqueda/1/altum" target="_blank" rel="noreferrer noopener">leer aquí más artículos</a>&nbsp;publicados en ReL sobre Altum.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En los artículos se menciona que invertir siguiendo la Agenda 2030 puede entrar en conflicto con la moral cristiana. Barragán nos explica por qué.</h2>



<p>-Existe un conflicto potencial entre la moral cristiana y la Agenda 2030 debido a diferencias fundamentales en la visión del ser humano. Mientras que la Doctrina Social de la Iglesia otorga un protagonismo primordial a la persona y su dignidad, la Agenda 2030 parece basarse en un concepto de desarrollo en el que el ser humano&nbsp;<strong>puede ser utilizado como un medio para alcanzar ese fin</strong>.</p>



<p>»Esto plantea preocupaciones éticas. Un ejemplo claro es cuando&nbsp;<strong>se exige a los países en desarrollo adoptar políticas antinatalistas</strong>&nbsp;para recibir ayuda al desarrollo, bajo la justificación de promover la salud reproductiva. Esto choca directamente con el principio cristiano de respetar la vida y la dignidad de cada ser humano, desde su concepción hasta su muerte natural. La imposición de medidas que limitan la procreación, como la promoción del aborto o la esterilización forzada, contradice la enseñanza de la Iglesia y plantea un serio conflicto moral.</p>



<p><strong>-¿Qué alternativas tendría un cristiano que desee invertir de manera coherente con su fe, considerando estas preocupaciones?</strong></p>



<p>-Es importante que los cristianos, al invertir, busquen opciones que estén alineadas con sus valores y principios. Una alternativa&nbsp;<strong>sería explorar fondos de inversión que se adhieran a principios éticos</strong>&nbsp;y promuevan iniciativas moralmente responsables. Estos fondos suelen considerar criterios como el respeto por la vida, la protección del medio ambiente y la transparencia en las prácticas empresariales. De esta manera, los cristianos pueden ser coherentes con su fe y contribuir al desarrollo integral de la persona sin comprometer sus convicciones morales.</p>



<p><strong>-¿Cuál es la efectividad real de la Agenda 2030 en promover un verdadero desarrollo humano integral?</strong></p>



<p>-Aunque la Agenda 2030 busca abordar problemas importantes y tiene objetivos que en un principio son positivos,&nbsp;<strong>es válido cuestionar su efectividad en lograr un desarrollo humano integral</strong>. En ocasiones, esta agenda puede convertirse en una declaración universal para &#8220;apaciguar conciencias&#8221; con palabras solemnes y agradables, sin lograr cambios concretos y significativos. Es fundamental que las acciones y políticas promovidas bajo la Agenda 2030 realmente transformen las condiciones de vida de las personas, promoviendo su dignidad y respetando sus derechos fundamentales.</p>



<p><strong>-¿Cuál es la importancia de analizar los puntos de encuentro entre la Doctrina Social de la Iglesia y la Agenda 2030, especialmente en el ámbito de la inversión?</strong></p>



<p>-Como inversores (y ojo, también como consumidores), la importancia de analizar los puntos de encuentro entre la Doctrina Social de la Iglesia y la Agenda 2030 radica en la necesidad de&nbsp;<strong>alinear nuestros principios morales y éticos con nuestras decisiones financieras</strong>. La Agenda 2030 busca abordar desafíos globales, lo cual es positivo, pero algunos de sus planteamientos entran en conflicto con los valores fundamentales de la Iglesia.</p>



<p>»Al analizar estos puntos de encuentro, podemos evaluar si nuestras inversiones están en consonancia con nuestra fe y nuestros principios,<strong>&nbsp;evitando apoyar prácticas contrarias a la dignidad humana</strong>, la protección de la vida y la promoción de la familia. Es una oportunidad para ser coherentes en todas las áreas de nuestra vida, incluida la inversión.</p>



<p><strong>-¿Podría proporcionarnos ejemplos concretos de cómo se implementan estos puntos en la Agenda 2030?</strong></p>



<p>-Claro, podemos ver cómo en el ODS 3, se busca garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva,&nbsp;<strong>incluyendo la anticoncepción y la integración de la salud reproductiva</strong>&nbsp;en programas nacionales. Esto ha llevado a reformas legales en algunos países, como España y Francia, que facilitan el acceso al aborto y la anticoncepción. Además, la Agenda promueve la incorporación (y en muchos casos una imposición) de una perspectiva de género (tal y como se menciona en numerosas ocasiones a lo largo del preámbulo del documento de adopción de la Agenda 2039), que se aleja de la concepción cristiana de la sexualidad y la familia.</p>



<p><strong>-¿Cómo se refleja la postura de la Santa Sede respecto a estos aspectos de la Agenda 2030?</strong></p>



<p>-Existe un documento de la Santa Sede respecto al planteamiento de la Agenda 2030 escrito en 2016 por el nuncio en España Bernardito Auza que merece la pena leer. En él se expresan las reservas sobre algunos planteamientos y donde se enfatiza por ejemplo que&nbsp;<strong>el concepto de salud debe incluir a los más vulnerables, incluyendo a los no nacidos</strong>.</p>



<p>»Desde el magisterio católico, se entiende que la sexualidad es un don con un carácter unitivo y procreativo, por lo que no se respaldan métodos que desliguen estas dimensiones. Además, la Santa Sede ha alertado sobre la desnaturalización y la<strong>&nbsp;instrumentalización de la sexualidad y la familia</strong>, como puede leerse en&nbsp;<em>Laudato Si</em>,&nbsp;<em>Amoris Laetitia</em>&nbsp;o el documento publicado en 2019 &#8220;Hombre y Mujer los Creó&#8221;.</p>



<p><strong>-¿Cómo afecta esto al mundo de la inversión? ¿Qué pueden hacer los inversores cristianos frente a esta situación?</strong></p>



<p>-La implementación de la Agenda 2030 se refleja en campañas de activismo empresarial llevadas a cabo por muchas compañías.&nbsp;<strong>Algunas de ellas apoyan leyes que amenazan la libertad religiosa</strong>&nbsp;y toman posturas claras a favor del acceso al aborto y la anticoncepción. Los inversores cristianos deben reflexionar sobre qué ODS persiguen los fondos de inversión y las empresas en las que invierten, y si respetan la libertad religiosa de todos los involucrados. El mundo de la inversión no puede ser ciego a los valores morales.</p>



<p><strong>-¿Cuál es la conclusión a la que podemos llegar en cuanto a la Agenda 2030 y su compatibilidad con la moral cristiana?</strong></p>



<p>-La Agenda 2030 tiene metas positivas, pero es fundamental&nbsp;<strong>cuestionar si los medios empleados para alcanzar esos fines son morales</strong>. Los puntos de conflicto mencionados plantean dudas sobre la compatibilidad entre la Agenda y la moral cristiana.</p>



<p><strong>-En sus artículos menciona que los Estados y las empresas se están convirtiendo en &#8220;árbitros morales&#8221; en relación con la implementación de la Agenda 2030. ¿Podría elaborar esta afirmación?</strong></p>



<p>-En efecto, estamos presenciando cómo tanto los Estados, como las empresas, están asumiendo&nbsp;<strong>un papel cada vez más destacado como &#8220;árbitros morales&#8221;</strong>. Los Estados, a través de la legislación y políticas que imponen determinadas ideologías, buscan influir en las conciencias individuales de los ciudadanos. Por su parte, las empresas, especialmente las grandes corporaciones, adoptan los Objetivos de Desarrollo Sostenible como parte de su estrategia corporativa, imponiendo así criterios morales a sus&nbsp;<em>stakeholders</em>.</p>



<p><strong>-¿Cuál es el impacto de esta tendencia en la sociedad y en la toma de decisiones de los inversores?</strong></p>



<p>-El impacto es significativo, ya que esta tendencia puede generar conflictos éticos para los inversores. Por ejemplo, un inversor católico se enfrenta a la pregunta de si tiene sentido&nbsp;<strong>invertir en compañías que cooperan abierta y directamente con el aborto</strong>, bien a través de su actividad como desde sus políticas filantrópicas. Además, surge la interrogante sobre si el mundo de la inversión debe simplemente rendirse al consenso o si tiene la responsabilidad de considerar los principios de la ley natural al tomar decisiones de inversión.</p>



<p><strong>-¿Cuál es el papel de la ley moral en contraposición al consenso mayoritario en la implementación de acciones?</strong></p>



<p>-La ley moral actúa como un ancla necesaria en la toma de decisiones. No basta con que una acción sea consensuada o respaldada por una mayoría,&nbsp;<strong>sino que debe ser conforme a la dignidad de la persona humana</strong>&nbsp;y a los dictámenes de la recta razón. La historia nos ha enseñado que los consensos pueden cambiar a lo largo del tiempo, pero los valores fundamentales y los principios de la ley natural permanecen como elementos de una ley moral objetiva.</p>



<p><strong>-¿Cuál es el desafío para los inversores y la sociedad en general frente a la influencia moral ejercida por los Estados y las empresas?</strong></p>



<p>-El desafío radica en no dejarse llevar ciegamente por la influencia moral impuesta por los Estados y las empresas, sino en&nbsp;<strong>ser conscientes de la coherencia entre los valores morales y las decisiones de inversión</strong>. Los inversores deben cuestionarse hasta qué punto tiene sentido invertir en compañías con posicionamientos contrarios a la ley natural y si la autoridad está por encima del orden moral. La sociedad en general también debe reflexionar sobre la importancia de preservar los valores humanos y morales esenciales en un contexto donde el consenso puede fluctuar y cambiar.</p>



<p><strong>-Ante la aceptación generalizada de la Agenda 2030, ¿cuál debería ser el enfoque y la postura de los cristianos?</strong></p>



<p>-En mi humilde opinión, los cristianos, no solo ante la Agenda 2030 sino ante cualquier situación de nuestro día a día,&nbsp;<strong>no podemos permanecer anestesiados como meros espectadores</strong>… debemos plantearnos nuestra responsabilidad moral de ofrecer una alternativa que nos permita vivir en coherencia con nuestra fe en todos los ámbitos que nos rodean (desde el profesional a las amistados o al ocio).</p>



<p><strong>-En sus artículos se menciona a menudo el concepto de &#8220;minoría creativa&#8221;. ¿Cómo pueden los cristianos ser una &#8220;minoría creativa&#8221; en la sociedad?</strong></p>



<p>-Ser una minoría creativa implica ofrecer una alternativa centrada en la persona y en valores fundamentales. En el ámbito de las finanzas y la inversión, por ejemplo,&nbsp;<strong>se puede buscar una opción moralmente responsable</strong>&nbsp;que promueva la vida, la familia, la dignidad humana y el cuidado de la creación.</p>



<p><strong>-¿Cuáles son las iniciativas que Altum ha desarrollado para ser una minoría creativa?</strong></p>



<p>-Altum ha desarrollado proyectos como&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/app/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Altum App</a>, una aplicación para inversores y consumidores que verifica si las compañías cumplen con el magisterio de la Iglesia. También tenemos Altum Explorer, una herramienta que&nbsp;<strong>permite crear carteras de inversión coherentes con la moral cristiana</strong>, y Altum Certified, un sistema de certificación de vehículos de inversión. Además, tenemos el programa Altum 100&#215;1 para apoyar la oración, la misión y las vocaciones.</p>



<p><strong>-¿Cuál debería ser nuestro verdadero norte en medio de estas circunstancias?</strong></p>



<p>-Nuestro verdadero norte debería ir más allá del horizonte 2030 y dirigir nuestra mirada al año 2033, donde&nbsp;<strong>celebraremos el evento que realmente cambió el mundo: la resurrección del Señor</strong>. Invito a todos a construir su propia agenda para ese año, buscando generar una cultura cristiana centrada en la persona.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Borja Barragán: «Estamos permitiendo que las empresas dicten los criterios morales»</title>
		<link>https://altumfi.com/es/borja-barragan-empresas-criterios-morales-altum/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Altum Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 Sep 2022 15:17:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://altum-fi.com/?p=33061</guid>

					<description><![CDATA[*Entrevista de José María Sánchez Galera. Publicada en Revista Centinela el 28/09/2022. Ha trabajado para empresas financieras como Goldman Sachs, Citibank, Merrill Lynch. Y ha estudiado en Harvard, el Colegio Alemán de Madrid, Université Paris Dauphine y en ICADE. Antes de empezar su jornada laboral, practica deporte con tesón y desayuna bien, porque el día [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p style="font-size:16px">*Entrevista de José María Sánchez Galera. Publicada en <a href="https://revistacentinela.es/borja-barragan-estamos-permitiendo-que-las-empresas-dicten-los-criterios-morales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Revista Centinela</a> el 28/09/2022.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>Ha trabajado para empresas financieras como Goldman Sachs, Citibank, Merrill Lynch. Y ha estudiado en Harvard, el Colegio Alemán de Madrid, Université Paris Dauphine y en ICADE. Antes de empezar su jornada laboral, practica deporte con tesón y desayuna bien, porque el día siempre será exigente. Se lo ve sano, con buena planta y seguro de sí mismo. Hasta aquí, el retrato típico del tiburón o lobo de Wall Street o el Ibex 35. Pero un día empezó a barruntar que necesitaba cambiar su vida.</strong></p>



<p style="font-size:16px">Necesitaba reorientar su vida, y luego, de añadidura, ayudar a otros a manejar sus dineros con la astucia de la sierpe y la pulcritud evangélica de las aves que ni cardan, ni hilan. Y, como es hombre que sabe aprovechar ese oro que se llama tiempo, durante mi retraso ha entrado en la iglesia que hay junto a la cafetería en que hemos quedado.</p>



<p style="font-size:16px">Es Borja Barragán, fundador de Altum Faithful Investing, una «empresa de asesoramiento financiero» dedicada —como no podía ser de otro modo— a generar suculentos beneficios, pero «aplicando principios católicos en todas y cada una de las decisiones de inversión». Nos explica por qué alguien, con veinte años de experiencia en este sector, se embarca en este riesgo y se dedica a la «inversión coherente con la fe».</p>



<p style="font-size:16px"><strong>DURANTE UNOS QUINCE AÑOS, USTED LLEVA UNA CARRERA PROFESIONAL AL USO DENTRO DE LA BANCA PRIVADA Y LAS EMPRESAS DE INVERSIÓN.</strong></p>



<p style="font-size:16px">Sí, al uso, en el sentido de alguien que está siempre involucrado en banca de inversión, sobre todo, en mercados financieros. Es la imagen que podemos tener en la cabeza: con seis pantallas delante, comprando y vendiendo todo el día. De hecho, yo me dedicaba a derivados de tipos de interés y renta fija. Algo un pelín extraordinario, en el sentido de que, a ojos de la sociedad, a un tío joven, en banca de inversión, no se le paga mal, desde luego.&nbsp;<strong>¿Se puede considerar que hay algo de éxito en ese modo de vida?</strong>&nbsp;Rascas, y ves que es un éxito un poco fatuo, un poco vacío, un poco hueco.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿POR QUÉ UN ÉXITO VACÍO?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Porque hay que buscar sentido y propósito en las cosas que se están haciendo. Al final, cuando uno trabaja en banca de inversión,&nbsp;<strong>lo que le mueve es —suena un poco duro decirlo— la avaricia</strong>, es el más, el quiero más, más bonus este año, más bonus que el año pasado, más bonus que mis compañeros de trabajo, o más bonus que lo que puedan pagar en otros bancos. Y ahí empiezan a surgir dilemas éticos.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>ESTE MUNDO ES EL QUE APARECE DESCRITO EN PELÍCULAS COMO&nbsp;MARGIN CALL&nbsp;(2011),&nbsp;EL LOBO DE WALL STREET&nbsp;(2013), O LA DE MICHAEL DOUGLAS,&nbsp;WALL STREET&nbsp;(1987), DONDE SE DICE: «EL DINERO NUNCA DUERME». ¿SON CARICATURAS, HAY DEMASIADA EXAGERACIÓN EN ESTAS PELÍCULAS?</strong></p>



<p style="font-size:16px"><em>El lobo de Wall Street</em>&nbsp;es una caricatura. Aunque puede haber cierta verdad, y de modo especial en&nbsp;Wall Street,&nbsp;donde Michael Douglas dice: «La avaricia es buena». Pero eran otros años. Probablemente sí que fuera entonces de ese modo. Lo que pasa es que luego todo eso ha ido evolucionando. Lo que ha habido, y eso sí que no ha cambiado, es lo que lo mueve, y es la avaricia.&nbsp;<strong>Tú vales lo que eres capaz de generar única y exclusivamente.</strong> Con lo cual, la persona o los trabajadores de este sitio se convierten nada más que en capital. En el momento en que ya no generan beneficios, se les descarta, se desechan.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿ESO ES LO QUE LLEVA, EN MUCHAS EMPRESAS, A AUTOMATISMOS FRÍOS Y SOLUCIONES FÁCILES, COMO DESPEDIR GENTE, BASÁNDOSE EN LO QUE DICE UNA HOJA DE EXCEL?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Correcto. El hombre es un mero factor productivo del cual se puede prescindir sin ningún tipo de problema. Se puede prescindir y explotar.&nbsp;<strong>No tenemos más que ver los horarios en que nos manejamos.</strong>&nbsp;La grandísima mayoría de las personas que trabajamos o que trabajamos en el sector servicios, sobre todo. ¿Es capaz un matrimonio joven de levantar una familia de una manera sólida, de poder criar una familia, sin andar preocupándose de cuántos hijos va a poder tener, por una mera cuestión económica? Esta es una reflexión que hay que plantearse. Si las empresas están, estamos, fomentando una sociedad donde se valore más el capital humano o bien la productividad.&nbsp;<strong>Porque hay ciertas cosas que solamente se generan en la familia, como la confianza, la lealtad, la honestidad, el trabajo bien hecho, el cumplir con tu deber.</strong>&nbsp;En el fondo, eso lo mamas y lo aprendes en tu familia, no en el trabajo. Ahora bien, los empleadores sí que buscan este tipo de cualidades en los empleados. Pero, para eso, hay que buscar una cultura de generación de familia. Si algo falla en el mundo de la empresa es la falta de ética, la falta de moralidad; lo que prima es el beneficio.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>EN LAS ESCUELAS DE NEGOCIO, Y EN TODAS LAS TENDENCIAS DE COMUNICACIÓN CORPORATIVA, SE ESTÁ VENDIENDO LA IDEA DE QUE LAS EMPRESAS SON ÉTICAS O SOSTENIBLES. SON DIVERSAS. INCLUSO REPARTEN MORALINA PARA DECIRNOS A NOSOTROS, SUS CLIENTES Y CONSUMIDORES, CÓMO TENEMOS QUE SER. ¿ESTO ES UN CAMBIO REAL O ES MERA APARIENCIA?</strong></p>



<p style="font-size:16px"><strong>Estamos permitiendo que las empresas dicten los criterios morales.</strong> Cuando una empresa debería ser un sitio que provea de un producto o un servicio de la manera más eficiente posible, y para el bien común de la sociedad, y que genere puestos de trabajo. El problema es cuando las empresas están saliendo del tiesto y entran en opiniones no solamente económicas, sino también políticas, e incluso morales y religiosas. Ahí es donde nosotros, los usuarios o los inversores, los consumidores, tenemos que parar un segundo y preguntarnos: «¿En qué tipo de empresas estoy invirtiendo? ¿De qué tipo de empresas estoy consumiendo?».</p>



<p style="font-size:16px"><strong>FRENTE A ESTE CONTEXTO, USTED DECIDE CAMBIAR. ¿SE TRATA DE UN CAMBIO DE LA NOCHE A LA MAÑANA, O ES UN PROCESO?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Fue un proceso. Empecé a cursar un máster en Pastoral Familiar del Instituto Juan Pablo II. Allí entendí dos cosas muy claras. En un primer lugar,&nbsp;<strong>descubrí mi vocación al matrimonio y cómo quería vivir mi matrimonio, y qué tipo de tiempos y espacios debería dedicar a mi matrimonio.</strong>&nbsp;Este es el aspecto personal, pero fue un revulsivo que condicionó lo demás. Lo segundo, se daba la casualidad de que entre los alumnos de ese máster había religiosos y religiosas, los cuales, cuando supieron que yo andaba metido en finanzas e inversiones, me preguntaban: «Oye, esta es nuestra cartera de inversión, estamos invirtiendo en esto, no nos sentimos cómodos». Ahí veo que suceden dos problemas. Primero, las altísimas comisiones que estaban pagando estos religiosos, debido principalmente a su ignorancia. No tenían manera de controlar las comisiones que estaban pagando. Segundo,&nbsp;<strong>la falta de coherencia entre sus carteras de inversión y la fe profesada por esa propia entidad.</strong>&nbsp;Un ejemplo: tú puedes estar invirtiendo en compañías que promuevan el aborto, en compañías que estén fabricando la píldora del día después, compañías que estén apoyando de manera radical e incondicional la ideología de género, la persecución religiosa.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿PERSECUCIÓN RELIGIOSA?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Existen casos, sobre todo en Estados Unidos. Hay compañías que están apoyando lo que se llama la&nbsp;<em>Equality&nbsp;Act</em>. Es una ley bajo la cual tú no puedes objetar en conciencia para determinados tipos de cosas. En el estado de Nueva York, si un médico objeta en conciencia a la hora de practicar un aborto, le pueden meter una multa de narices. Y hay empresas que promueven esto.&nbsp;<strong>Ahí es donde debemos parar un poco las máquinas y preguntarnos qué poder les estamos dando a las compañías.</strong></p>



<p style="font-size:16px"><strong>Y ESO ES LO QUE USTED DETECTA, A RAÍZ DE AQUEL MÁSTER EN PASTORAL FAMILIAR.</strong></p>



<p style="font-size:16px">A raíz de ahí, me planteo que se me dan bien las inversiones y las finanzas. Y me pregunto cómo puedo ponerlo al servicio de instituciones que a mí me han estado acompañando en lo personal durante toda mi vida. Una de las moralejas que he aprendido es que&nbsp;<strong>quiero una unidad de vida</strong>; no puede ser que yo, de lunes a viernes, esté nadando entre tiburones, y luego los domingos soy un padre de familia metido en parroquias y catequesis. Es incongruente.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>EN ESPAÑA, DESTACADAS COMPAÑÍAS Y BANCOS, DURANTE LAS SEMANAS DE JUNIO O JULIO, COLOCAN LA BANDERA LGTB EN EL LOGOTIPO CORPORATIVO. Y LUEGO NOS ENTERAMOS DE QUE SU PRINCIPAL DIRECTIVO QUE, DE UNA U OTRA MANERA, TOLERA ESTE MOVIMIENTO VA A MISA TODOS LOS DÍAS O SE PRECIA MUCHO DE TENER UNA FAMILIA CATÓLICA PRACTICANTE.</strong></p>



<p style="font-size:16px">Es algo que no sabemos si está para quedarse, o es simplemente una moda. Es curioso que muchas de estas compañías que cambian el logotipo durante ciertos meses, apoyando claramente la ideología de género, son compañías que no dejan de vender ni un solo teléfono, ni un solo bien o servicio, en países donde de verdad se castiga a las personas homosexuales, como pueda ser en países como Irán. En estos casos,&nbsp;<strong>las empresas se están sirviendo de las personas para sus objetivos puramente comerciales y de marketing</strong>.&nbsp;No se está preservando la dignidad de las personas; se está utilizando a la persona como un mero factor productivo.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>LAS EMPRESAS PARECEN SUSTITUIR, COMO REFERENTES MORALES, A LAS IGLESIAS. SIN EMBARGO, USTED EMPIEZA A PRESTAR SERVICIOS FINANCIEROS PARA ENTIDADES RELIGIOSAS, Y DEJA DE TRABAJAR PARA OTROS CLIENTES CORPORATIVOS. ES PARTE DE SU NEGOCIO EN ALTUM.</strong></p>



<p style="font-size:16px">Si vamos a ofrecer un servicio financiero, lo primero que debemos hacer es ser muy buenos profesionales en lo financiero. La primera reflexión por mi parte fue: «Luz y taquígrafos» y estar regulados por la CNMV para ofrecer una garantía de que las cosas se están haciendo como se tienen que hacer. A partir de ahí empiezan dos actividades principales en Altum. La primera es&nbsp;<strong>asesoramiento en materia de inversión</strong>, en la cual elaboramos recomendaciones de inversión que nunca entren en conflicto con el magisterio católico. El magisterio católico es riquísimo, pero no hay un documento doctrinal que te diga cómo tiene que invertir un católico. La Iglesia está para ofrecer una serie de orientaciones, pero no para dar soluciones técnicas. Por tanto, nosotros lo que hemos hecho ha sido intentar aterrizar toda esa doctrina y aplicarla de una manera pragmática en cómo construir una cartera de inversión, basándonos en cuatro pilares: promoción de la vida, de la familia, dignidad humana y protección de la Creación. Estos cuatro pilares son, en cierto modo, el legado de los tres últimos papas: vida y familia<strong>,&nbsp;Juan Pablo II</strong>; dignidad humana,&nbsp;<strong>Benedicto XVI</strong>; cuidado y protección de la Creación, <strong>papa&nbsp;Francisco</strong>.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿CÓMO ENTIENDE USTED ESTE ÚLTIMO PUNTO?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Como se debe entender:&nbsp;<strong>sin idolatría al medio ambiente, y con un uso correcto que el hombre debe hacer del medio ambiente.</strong>&nbsp;Y velando por aquello que está en la Doctrina Social de la Iglesia, que es el desarrollo integral de la persona, y siempre velando por las generaciones que están por venir. Pero en ningún caso comparando a la cría de nutria con el feto humano. Y esto es una cosa que además denuncia el papa&nbsp;<strong>Francisco</strong>&nbsp;en&nbsp;<em>Laudato si’</em>. Él dice que es una absoluta incongruencia que estemos queriendo defender el medio ambiente, sin defender a los más indefensos de los humanos, que son los fetos.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿ESTO CÓMO SE CONCRETA, PARA SUS CLIENTES Y PARA TODOS?</strong><strong></strong></p>



<p style="font-size:16px">Analizando tantas compañías, desde el punto de vista de magisterio católico, nos encontramos con una base de datos enorme de información. Esa base de datos es muy útil para el cliente profesional, para gestoras y bancos que quieren hacer carteras de manera coherente con el magisterio católico. Y nosotros nos encontramos con un problema, y es que en el equipo de Altum FI somos ocho. Nos llama gente del mundo&nbsp;<em>retail&nbsp;</em>preguntándonos: «Oye, tengo un patrimonio pequeño, y me gustaría que lo gestionaseis así, porque creo en los criterios que vosotros vais aplicando». Pero no tenemos manos ni tiempo suficiente para hacer una gestión de 20.000 patrimonios de 4.000 euros.&nbsp;<strong>Nos da mucha rabia —porque católico significa universal— que la gestión coherente con la fe —el&nbsp;<em>faithful investing</em>— sea únicamente para ricos, o para congregaciones, o para&nbsp;<em>family&nbsp;offices</em>&nbsp;que tenga gente con dinero.</strong>&nbsp;Desde aquí la apuesta fue decir: «Hagámoslo accesible a todo el mundo». Esa es la razón de ser de la aplicación&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/app/" target="_blank" rel="noopener">Altum App</a>. Gracias a esta aplicación —para móvil o para web—, cualquier persona, antes de tomar una decisión de inversión, puede comprobar si tal o cual compañía entra en conflicto o no con el magisterio católico.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>ES UNA INFORMACIÓN QUE SE DA. NO ES UN SERVICIO POR EL QUE COBREN USTEDES.</strong></p>



<p style="font-size:16px">No cobramos, es gratuito. Pero porque queremos que no haya ninguna traba, si alguien quiere invertir de una manera coherente con su fe. Lo que queremos es que paguen por este servicio quienes ganan dinero dedicándose a la inversión, es decir, los fondos de inversión en los cuales tú y yo podemos invertir. Si eres una gestora de fondos de inversión, y si hay clientes tuyos que quieren invertir de una manera coherente con la fe, compra tú esa plataforma. Esta plataforma se llama&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/explorer-2/" target="_blank" rel="noopener">Altum Explorer</a>, y en ella puedes construir carteras coherentes, pero eres tú quien paga por ello.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿LOS CLIENTES DE ALTUM SON ASOCIACIONES RELIGIOSAS…?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Instituciones religiosas, fundaciones, conferencias episcopales, tanto en España, como en Portugal y en Italia. Y tenemos también clientes particulares a quienes les gusta la aproximación que nosotros hacemos, pero porque al final es gente que lo que busca es tener una unidad de vida. Y&nbsp;<em>family&nbsp;offices</em>, por ejemplo.&nbsp;<strong>Tenemos casos concretos de gente que no son religiosos, pero que quieren vivir en coherencia.</strong></p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿POR QUÉ ELIGEN USTEDES EL NOMBRE ALTUM?</strong></p>



<p style="font-size:16px">El nombre viene de&nbsp;<strong>“Duc in altum”</strong>, de Lucas 5:4.&nbsp;<strong>«Rema mar adentro»</strong>. Los apóstoles están en la orilla, aletargados, tristes, limpiando las redes, vacías porque no habían pescado nada la noche anterior. Llega el Señor y les dice: «Remad mar adentro; Pedro, súbete a la barca, echa la red». Y la sacará llena de peces. Pero esto no se trata de que, si inviertes con fe, vas a tener mucha más rentabilidad. No. Aquí de lo que se trata es de animar a aquellos apóstoles que estaban en la orilla, aletargados y tristes, sin hacer nada, a dar un paso más allá y atreverse a ser coherentes en su manera de invertir. Este es un llamamiento a los cristianos: ahora ya se puede.&nbsp;<strong>Hay una alternativa.</strong> Venimos de una época de inversión convencional cuyo objetivo consistía en maximizar beneficio. De siete o diez años para acá, hemos tenido la inversión socialmente responsable, la inversión sostenible. El siguiente paso es&nbsp;<strong>la inversión moralmente responsable.</strong></p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿POR QUÉ LA DIFERENCIA ENTRE “SOCIALMENTE RESPONSABLE” Y “MORALMENTE RESPONSABLE”?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Porque no podemos caer en la trampa de haya empresas que, desde el punto de vista ESG <em>(Environmental, Social, Governance)</em>, sí que pueden tener una calificación muy buena, pues no tienen emisiones tóxicas, desde el punto de vista de gobernanza se portan fenomenal con todos sus empleados, y todos los&nbsp;<em>stakeholder</em>&nbsp;están encantados con ellos. Pero, si esta compañía se dedica a investigar con embriones humanos, para el cristiano, para el católico, debería levantarse una bandera roja. Ahí es donde entramos nosotros, y donde entra el concepto de&nbsp;<em>faithful&nbsp;investing</em>. El nombre de Altum es eso: rema mar adentro, deja atrás las adherencias del pasado y las viejas seguridades, y atrévete a invertir de una manera coherente.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿A USTED LE DIO VÉRTIGO ESE&nbsp;«ADENTRARSE MAR ADENTRO»? USTED DEJABA UN TRABAJO SEGURO.</strong></p>



<p style="font-size:16px">Por aquel entonces tenía cuatro hijos; ahora tengo siete. Fue un cambio radical, pero también fue un proceso de más de seis meses de hablarlo mucho con mi mujer. Fue un proceso de preguntarse:&nbsp;<strong>¿Cómo puedo poner al servicio de los demás aquellos dones que Dios me ha dado?</strong>&nbsp;Fue un proceso largo, y también pasando mucho tiempo delante del Santísimo. Las decisiones importantes en la vida a veces se cuecen a fuego lento. No son decisiones rápidas y fugaces. Creo que el hombre de hoy, el hombre postmoderno, tiene un problema grande, y es que ha sacado a Dios de su vida. Hemos sacado a Dios de todas nuestras decisiones.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿CREE USTED QUE SERÍA PREFERIBLE ACUDIR MENOS A ESCUELAS DE NEGOCIO Y APRENDERSE MEJOR LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA?</strong></p>



<p style="font-size:16px">Has tocado un punto muy importante. Hace poco hemos sacamos un informe de inversión coherente con la fe, en el cual comparamos el ESG versus el&nbsp;<em>faithful&nbsp;investing</em>. La moraleja es que el ESG tiene muchas debilidades. Porque unos utilizan una metodología para medir las emisiones de CO2, y otros emplean otra. ¿Cómo es posible que Tesla, por una compañía de medición de ESG, tenga una calificación buenísima, y por otra tenga una calificación malísima? Es incongruente y muy poco sólido.&nbsp;<strong>¿Sabes cuáles son los criterios que han permanecido inalterados durante el tiempo, y que son aplicables siempre y en todo lugar para el desarrollo integral de la persona?&nbsp;</strong>Las declaraciones de fe de la Iglesia.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Borja Barragán: «Si la Iglesia invierte es para que esos bienes den fruto que pueda ser usado en favor de necesidades»</title>
		<link>https://altumfi.com/es/borja-barragan-la-iglesia-invierte-para-dar-fruto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Altum Editor]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jul 2022 08:35:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://altum-fi.com/?p=31361</guid>

					<description><![CDATA[*Entrevista de Diego Zalbidea. Publicado en Omnes el 18/07/2022. Fundador de&#160;Altum Faithful Investing,&#160;una empresa de asesoramiento financiero que sigue los criterios del magisterio de la Iglesia católica en todas y cada una de sus decisiones, Borja Barragán trabaja para eliminar la dicotomía entre la rentabilidad de un patrimonio o vivir íntegramente la fe. Casado y [&#8230;]]]></description>
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<p>*Entrevista de Diego Zalbidea. Publicado en <a href="https://omnesmag.com/articulos/borja-barragan-si-la-iglesia-invierte-es-para-que-esos-bienes-den-fruto-que-pueda-ser-usado-en-favor-de-necesidades/" target="_blank" rel="noopener">Omnes</a> el 18/07/2022.</p>



<p style="font-size:16px">Fundador de&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Altum Faithful Investing</em>,</a>&nbsp;una empresa de asesoramiento financiero que sigue los criterios del magisterio de la Iglesia católica en todas y cada una de sus decisiones, Borja Barragán trabaja para eliminar la dicotomía entre la rentabilidad de un patrimonio o vivir íntegramente la fe.</p>



<p style="font-size:16px">Casado y padre de siete hijos a los que considera «su mejor inversión», Borja Barragán lleva 19 años trabajando en banca de inversión. Multinacionales como Bank of America Merrill Lynch, Royal Bank of Scotland, Goldman Sachs y Julius Baer se encuentran en su currículum.</p>



<p style="font-size:16px">Ha ampliado su formación en Administración y Dirección de Empresas (ICADE) en Harvard University (Boston) en el Sustainable Finance &amp; Investments Program; también ha realizado el Máster en Pastoral Familiar del Instituto Juan Pablo II; ha estudiado la Doctrina Social de la Iglesia en el Angelicum (Roma); por último, ha profundizado en la gestión de endowments y fondos institucionales en el IESE.</p>



<p style="font-size:16px">En 2017 fundó&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Altum Faithful Investing</em>,</a>&nbsp;una empresa de asesoramiento financiero que sigue los criterios del magisterio de la Iglesia católica en todas y cada una de sus decisiones. Trata de que, como él dice, un cristiano no tenga que elegir entre la rentabilidad de su patrimonio o vivir íntegramente su fe.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Por qué nos da miedo hablar del dinero y relacionarlo con Dios y nuestra fe en su amor?</strong></p>



<p style="font-size:16px">– Creo que esto se debe a dos razones: por un lado, vivimos demasiado apegados a los bienes materiales. Nuestra seguridad está basada cada vez más en las cosas que poseemos, dejándole cada vez menos sitio a la confianza en Dios. Proveer para el futuro, para nuestros hijos, para cuando vengan “mal dadas” es síntoma de una correcta administración, pero cuando toda la confianza está depositada en el “tener”, ahí es donde Dios no tiene hueco y resulta incómodo poder relacionar lo material con Dios.</p>



<p style="font-size:16px">Por otro lado, la sociedad actual separa lo trascendental de lo ordinario y el dinero tiende a considerarse como algo tremendamente “ordinario” y muy alejado de lo espiritual. Sin embargo… ¿tiene sentido esta separación? Si para el católico “todo es don” y ese don proviene de Dios, ante el don recibido (ya sea un don material o espiritual) surge la tarea de administrarlo correctamente. No por imposición, sino por reciprocidad, por querer corresponder al amor recibido a través de dones, también con amor, a través de una administración responsable y coherente.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Es cristiano ahorrar, cuando tanta gente pasa necesidad? ¿No sería mejor confiar en la providencia?</strong></p>



<p style="font-size:16px">– Reconozco que Santo Tomás de Aquino es uno de los autores que más me interpelan. En la Summa Theologica dice lo siguiente acerca de la Providencia: “Dios ha ordenado según su Providencia ciertas cosas para el sostenimiento corporal del hombre”, por lo que “los bienes están sujetos al hombre, para que use de ellos en el orden de cubrir sus necesidades”.</p>



<p style="font-size:16px">Por tanto, partimos de una premisa clara y es que el hombre necesita de bienes materiales para cubrir sus necesidades tanto presentes como futuras, de ahí que el proveer para el futuro mediante el ahorro parece que no debería suponer un conflicto para el cristiano.</p>



<p style="font-size:16px">El discernimiento (y ahí entra en juego la libertad de cada uno para decidir lo adecuado para cada momento) entra en el momento en el que hay que decidir entre qué es necesario y qué es superfluo. &nbsp;Si el acto de ahorrar, de prevenir para el porvenir, es ordenado, según el estado y condición de cada persona, no debería suponer problema alguno.</p>



<p style="font-size:16px">Si, por el contrario, es desordenado en el sentido de que ese ahorro se convierte en obsesivo, acaparador, que busca prevenir todas las eventualidades posibles, dejando al margen a la Providencia, entonces es cuando quizás si es conveniente revisar esa manera de ahorrar. &nbsp;</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Puede la Iglesia invertir dinero con tantas necesidades acuciantes como hay en el mundo?</strong></p>



<p style="font-size:16px">– Como comentábamos antes, invertir de una forma ordenada es perfectamente lícito para cualquier entidad, ya sea la Iglesia o una familia. En el caso concreto de la Iglesia, toma mayor relevancia lo que comentábamos respecto a lo superfluo. Si la Iglesia invierte no es para acaparar ni para apropiarse de los bienes, sino para que esos bienes den fruto y que ese fruto pueda ser usado en favor de necesidades ajenas.</p>



<p style="font-size:16px">Creo que está fuera de toda duda que la inversión que pueda realizar la Iglesia buscará siempre un equilibrio perfecto entre los dos aspectos inherentes al ahorro. Por un lado, tener bienes para cubrir lo necesario de forma sostenida en el tiempo para su propio sustento (no olvidemos que sin eso no habría nada – ni para la Iglesia, ni para las necesidades de culto, pastorales y ajenas) y por otro lado conjugar el cubrir&nbsp;<em>lo necesario</em>&nbsp;con ayudar con&nbsp;<em>lo superfluo</em>&nbsp;a satisfacer las necesidades del otro.</p>



<p style="font-size:16px">Creo que un buen ejercicio práctico sería visitar la web de&nbsp;<a href="http://www.transparenciaconferenciaepiscopal.es/" target="_blank" rel="noopener">transparencia de la Conferencia Episcopal</a>&nbsp;para entender cómo se emplea el dinero y el equilibrio que se consigue para el propio sostenimiento de la iglesia diocesana, a la vez que atiende todo tipo de actividades pastorales y asistenciales.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Son las inversiones un buen modo de ahorrar?&nbsp;</strong></p>



<p style="font-size:16px">– Los bienes no son buenos en sí mismos, son buenos por el bien que se pueda conseguir con ellos. Destinar una parte del ahorro que no se va a necesitar en el corto plazo para que genere un rendimiento forma parte del objetivo de preservar el capital para atender necesidades futuras, es un ejercicio sano y propio de una administración responsable.</p>



<p style="font-size:16px">De hecho, es un ejercicio que obviamente no solo aplica a una madre de familia que administre los ahorros de su casa, sino que incluso la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) ha resucitado un término usado en derecho canónico que es el concepto de&nbsp;<em>patrimonio estable.&nbsp;</em>De forma muy resumida, este patrimonio estable sería el patrimonio mínimo que necesitaría un instituto religioso para poder garantizar y sustentar su carisma y misión.</p>



<p style="font-size:16px">Las últimas indicaciones de la CIVCSVA contemplan la posibilidad de que una parte de ese patrimonio pueda ser invertido (ya sea en activos mobiliarios o inmobiliarios) no sólo como una manera de ahorrar (prever para el futuro) sino como una correcta manera de administrar ese patrimonio estable.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Las inversiones son algo para ricos?</strong></p>



<p style="font-size:16px">– La tecnología hoy en día permite que cualquier persona, desde cualquier parte del mundo pueda invertir. La cuestión es si quiero que mi inversión sea coherente con mi fe o escondo la cabeza bajo tierra evitando cuestiones incómodas.</p>



<p style="font-size:16px">Desde&nbsp;<a href="https://altum-fi.com/" target="_blank" rel="noopener">Altum</a>&nbsp;hemos querido aportar nuestro granito de arena creando Altum App. Es una aplicación gratuita donde el usuario, independientemente de su patrimonio, pueda comprobar antes de invertir (ojo, o de consumir) si las compañías que le interesan entran en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia y por qué razón.</p>



<p style="font-size:16px">Con esto buscamos varios objetivos: el primero es poner de manifiesto que el&nbsp;<em>Faithful Investing&nbsp;</em>es para todo el mundo, independientemente de los ahorros que uno tenga.</p>



<p style="font-size:16px">El segundo es ayudar a cualquier persona con sensibilidad cristiana a que pueda unir fe y coherencia a la hora de invertir (y consumir).</p>



<p style="font-size:16px">El último es animar a directivos y consejeros delegados a que sepan responder y adaptar sus políticas empresariales para que la dignidad de la persona (base de la Doctrina Social de la Iglesia) sea siempre respetada y que en ningún caso el fin justifique los medios.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Hay inversiones buenas y malas o todas son iguales?</strong></p>



<p style="font-size:16px">– Respondo a la pregunta entendiendo que como “buenas” ponemos el acento en la búsqueda del bien y no en una alta rentabilidad. San Juan Pablo II lo dijo muy claro en Centessimus Annus: “La opción de invertir en un lugar y no en otro es siempre una opción moral y cultural”. Si en la vida hay actos buenos (ayudar al enfermo), malos (matar al inocente) y neutros (tararear una canción), lo mismo ocurre con el acto concreto de invertir.</p>



<p style="font-size:16px">Es curioso que para algunos aspectos de nuestra vida nos tomemos muchas molestias para &nbsp;saber cómo empleamos el dinero (como por ejemplo analizando si los huevos que compramos en el súper son de corral o si los frutos secos son ecológicos) y que para el acto de invertir apenas nos paremos a pensar si la actividad que desarrolla una compañía es lícita o si las prácticas filantrópicas que desarrolla la empresa entran en conflicto con la Doctrina Social de la Iglesia (es impresionante la cantidad de entidades que apoyan de manera consistente el aborto, por citar tan sólo un ejemplo).</p>



<p style="font-size:16px">La razón de ser de Altum es precisamente esa: acompañar al inversor cristiano para que no tenga que elegir entre integridad y una adecuada rentabilidad.</p>



<p style="font-size:16px"><strong>¿Influimos en las grandes empresas del mundo? ¿Manda el dinero o mandan las personas?</strong></p>



<p style="font-size:16px">– No tengo ninguna duda: las personas son las realmente capaces de influir y cambiar el mundo. Pero esto no es fácil porque normalmente implica nadar contracorriente.</p>



<p style="font-size:16px">Benedicto XVI hacía a menudo alusión a las&nbsp;<em>minorías creativas,&nbsp;</em>es decir, pequeños grupos de personas que son capaces de generar un cambio cultural en muchos casos en contra de la masa. Varios ejemplos: hoy en día un puñado de&nbsp;<em>tweets</em>&nbsp;puede hacer que una empresa cotizada retire una campaña de publicidad.</p>



<p style="font-size:16px">Las Hermanitas de los Pobres de EEUU han conseguido en la Corte Suprema que se reconozca su objeción de conciencia a practicar abortos o suministrar anticonceptivos en sus hospitales. Un consorcio de congregaciones americanas se unió hace 50 años para influir en las decisiones de las compañías en las que estaban invertidas – hoy influyen sobre más de 4.000 millones de dólares.</p>



<p style="font-size:16px">Por tanto, reitero mi afirmación anterior: son las personas las que influyen en el mundo. El dinero es sólo un medio y no un fin. Está en nuestra mano no pactar con el orden establecido y tener el coraje de ampliar horizontes. En nuestro caso concreto, de poder realizar una inversión que sea coherente con la fe en Cristo.</p>
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